¿Qué es?

 

El cáncer de colon y recto -o colorrectal (CCR)- es el tumor maligno que se desarrolla en la última porción del tubo digestivo -el intestino grueso-que está compuesto por el colon y el recto, y se produce como consecuencia de una compleja interacción de factores hereditarios y ambientales.

En más del 80/90% de los casos de CCR se produce primero un pólipo (un crecimiento anormal de las células de la pared interna del intestino grueso) denominado adenoma, que puede crecer lentamente durante más de 10 años, y si no se detecta y extirpa a tiempo puede transformarse en un cáncer colorrectal.

Cuando ya se desarrolló el cáncer, inicialmente, el tumor se localiza en la pared del intestino (fase temprana) y si no se detecta y trata a tiempo puede diseminarse hacia ganglios linfáticos u órganos vecinos o a distancia (hígado, pulmón) dando lugar a las llamadas metástasis, constituyendo las fases avanzadas de la enfermedad.

El 90% de los cánceres colorrectales se producen en personas mayores de 50 años de edad y tiene una incidencia levemente mayor en hombres que en mujeres. Alrededor del 75% de los casos de cáncer colorrectal son denominados esporádicos, es decir que se desarrollan en personas que no presentan antecedentes personales ni familiares demostrados de la enfermedad y por lo tanto los factores dietéticos y ambientales estarían implicados en su causa. El resto de los cánceres colorrectales (alrededor del 25%) se producen en personas con riesgo adicional debido a las siguientes situaciones: antecedente personal de adenomas únicos o múltiples, cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal, y antecedentes familiares de CCR o de adenomas únicos o múltiples.

El cáncer colorrectal (CCR) es el segundo cáncer más frecuente en nuestro país, representa el 11,8% del total de casos en ambos sexos, detrás del cáncer de mama (16,8%) y antes del de próstata (9,7%). Según estimaciones de la IARC, en Argentina se produjeron 13.558 nuevos casos en 2012, de los cuales 7.237 fueron hombres y 6.321 mujeres, con una tasa ajustada de 29,9 x 100.000 habitantes (hombres) y de 19 x 100.000 habitantes (mujeres). Según sexo, el CCR es el tercero en incidencia en los hombres (luego del cáncer de próstata y de pulmón) alcanzando el 13% de los tumores malignos y el segundo en cantidad de casos en mujeres (detrás del cáncer de mama), representando el 11% de los cánceres.

Asimismo el CCR causó en 2014, 7.327 muertes en Argentina, el 12% del total de muertes por tumores malignos, ubicándose en el segundo lugar luego del cáncer de pulmón con 9.340 muertes (15,3%) y precediendo al cáncer de mama que produjo 5.700 defunciones (9,3%). La tasa de mortalidad ajustada para el quinquenio 2007-2011 fue 15 x 100.000 habitantes para hombres y  8,9 x 100.000 para mujeres.

Sin embargo, este tumor es uno de los más factibles de prevenir: la progresión lenta, ya señalada, del adenoma hacia el CCR favorece la realización de exámenes periódicos denominados de pesquisa para detectar y extirpar los pólipos permitiendo prevenir la enfermedad con significativa disminución de la incidencia. Además cuando el CCR es detectado en una fase temprana, las posibilidades de curación son superiores al 90% y los tratamientos son menos invasivos.

 

 

Prevención

 

Existen diferentes acciones que las personas pueden adoptar para prevenir el CCR: consumir una dieta rica en fibras, especialmente vegetales y frutas; disminuir el consumo de carnes rojas y grasas de origen animal; ingerir productos ricos en calcio (lácteos); realizar ejercicio físico regularmente y evitar el sobrepeso; disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitar el tabaco. Estas recomendaciones son de carácter general y constituyen lo que se denomina como prevención primaria del cáncer de colon y recto.

A partir de los 50 y hasta los 75 años es necesario que todas las personas, aunque no tengan síntomas, se efectúen chequeos regulares para detectar y extirpar los adenomas o detectar y tratar el cáncer colorrectal en una etapa temprana. Esto se denomina prevención secundaria de la enfermedad.

En caso de existir antecedentes familiares o personales de cáncer de colon o pólipos debe consultarse con un médico especialista debido a que puede ser necesaria la realización de exámenes a más temprana edad.

Los estudios de detección recomendados por el Programa PNCCR son:

El test de sangre oculta en materia fecal inmunoquímico

Se utiliza para saber si hay presencia de sangre en la materia fecal, no observable a simple vista. Varias son las causas que pueden generar la aparición de sangre oculta en la materia fecal, entre ellas los pólipos o el cáncer colorrectal. Una ventaja de este examen es su simpleza y que puede ser realizado por la persona en su propia casa.

El test inmunoquímico para detectar sangre en la materia fecal (TSOMFI) responde sólo a la hemoglobina humana y no detecta hemoglobina de origen animal, por lo cual no requiere dieta previa. La realización de estos test en forma anual o bienal ha demostrado ser un método efectivo para reducir la mortalidad por CCR.

Test Cancer de Colon

 

La colonoscopia

Es un estudio endoscópico que mediante un tubo flexible con una cámara permite examinar minuciosamente el colon y el recto. De esta manera posibilita la detección y extirpación de pólipos o la detección de cáncer. La realizan profesionales especializados y se realiza con sedación, por lo cual la persona no experimenta dolor alguno. En el mismo estudio se pueden extirpar los pólipos previniendo el cáncer colorrectal. Es el método de elección en pacientes sintomáticos y para las personas con test de sangre oculta en materia fecal positivo, ya que permite la visualización directa de toda la mucosa colorrectal para la detección de adenomas o CCR en etapas tempranas. El tamizaje con colonoscopia en personas de riesgo promedio debe realizarse desde los 50 hasta los 75 años de edad.

Colonoscopia

 

En resumen, deben consultar con un profesional médico:

  1. Las personas que presenten síntomas (como sangrado o cambios en la forma habitual de evacuar el intestino, dolores abdominales o rectales frecuentes, anemia o pérdida de peso) para realizarse exámenes del intestino, como la colonoscopia, para detectar la causa y proceder a su tratamiento
  2. Varones y mujeres entre 50 y 75 años, sin síntomas ni antecedentes familiares para efectuarse alguno de los exámenes preventivos
  3. Las personas con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn (sin importar su edad)
  4. Los familiares cercanos -padres, hermanos o hijos- de una persona que ha tenido CCR o pólipos adenomatosos (sin importar la edad)
  5. Las personas que han tenido pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal

 

Diagnóstico y tratamiento

 

 

 

Los pólipos colorrectales y el cáncer colorrectal no siempre causan síntomas, especialmente al principio, en las etapas tempranas de la enfermedad, por lo que se recomienda la realización de los estudios de prevención y detección temprana para todas las personas según los parámetros mencionados en el apartado anterior.

Los síntomas que puede dar un CCR son:

  • Sangrado con la evacuación por vía anal
  • Cambios en la forma habitual de evacuar el intestino
  • Dolores abdominales o rectales frecuentes
  • Anemia
  • Pérdida de peso

Sin embargo, estos síntomas no son específicos del cáncer de colon y recto y pueden ser producidos por otras enfermedades, razón por la cual si una persona tiene alguno de ellos es necesario que realice una consulta médica para que el profesional le indique el examen intestinal más apropiado, deberá estudiarse el colon en su totalidad preferentemente mediante una colonoscopia (endoscopia del intestino grueso) o un estudio radiológico (radiología de colon por enema) o una colonoscopía virtual (mediante tomografía).

Además el médico puede solicitar estudios complementarios de imágenes como la tomografía computarizada o la resonancia magnética nuclear para evaluar eventuales progresiones de la enfermedad a otros órganos, vecinos al tumor o a distancia (metástasis).

La cirugía es la principal opción de tratamiento para el cáncer colorrectal. Consiste en extirpar el segmento de intestino afectado junto a los ganglios linfáticos regionales y eventuales órganos adyacentes involucrados. El médico especialista seleccionará el tratamiento más adecuado dependiendo de la localización de la enfermedad. Si el tumor es detectado en etapas tempranas, son mayores las posibilidades de tratamientos quirúrgicos menos invasivos, como la cirugía laparoscópica.

El tratamiento puede complementarse con la administración de drogas específicas para tratar el cáncer por vía endovenosa u oral (quimioterapia) y con la aplicación de rayos (radioterapia).

La interacción de los tratamientos: cirugía, quimioterapia o radioterapia se decide generalmente en forma interdisciplinaria (cirujanos, oncólogos, radioterapeutas, etc).

 

Descargar Ficha completa: Ficha Cáncer de Colon  

 

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer.